martes, 31 de octubre de 2017

15. Encontrado por ahí..

La gente se aburre rápidamente de mirarla, pues la duración de los placeres en los que la mente no tiene parte es muy breve.”


 Réflexions critiques sur la poésie et sur la peinture  
Jean-Baptiste Dubos

miércoles, 17 de mayo de 2017

14. La biblioteca y el orden del mundo.

Una biblioteca es un cosmos. Un bibliotecario es Dios. El bibliotecario crea el arriba y el abajo, da profundidad y amplitud, dispone, ordena, empareja y da forma. El mundo es obra a su imagen y semejanza.

Hay una cierta extrañeza por la actual inanidad política de los filósofos. Ya no hay intelectuales como los de antes. No pido un Gramsci, pero, ¿dónde están los Sartre y las Beauvoir de hoy? ¿Dónde encontrar un Russel, un Foucault, no más un Adorno? ¿En qué foro político se puede oir una voz pensante? ¿Cuándo se adocenaron los sabios? ¿Adónde se retiraron? Quedan unos pocos activistas, sobre todo en los USA, sobre todo lingüistas, Chomsky, Lakoff... pero son muy viejos.

Pues lo cierto es que los intelectuales están en internet. 

No es casualidad que los Tolemaidas fueran los herederos de Alejandro Magno de mayor éxito político: fundaron la Biblioteca y en Alejandría entretuvieron a los filósofos, recomponiendo el mundo. ¿Quién querría disputar el gobierno de un reino teniendo el mundo entero a su alcance? No fue el nihilismo lo que apartó a los sabios griegos de la política, al revés, fue su demasía, su desmedida ambición.

Desde que abrió la Biblioteca no hubo guerras ideológicas en Grecia. Ni una triste revolución. No hubo más Esparta contra Atenas, ni más cicutas demócráticas, ni más mundos ideales. Ya no hubo más política. Uno a uno, los griegos se desinteresaron del gobierno de ciudades y reinos para ordenar el mundo desde Alejandría. Los griegos se hicieron universales, se hicieron helénicos, y así, entretenidos ordenando continentes, mares y cielos, dejaron a los romanos, eficacísimos capataces, el mayorazgo del mundo. 

Resulta ejemplar que los romanos, que sí vivieron violentísimas revoluciones y guerras de ricos contra pobres, de desposeídos contra potentados, de esclavos contra amos, lo hicieran con tan escasa ideología. Las reflexiones de Cicerón sobre la república y la monarquía, que son lo más alto de su sabiduría política, solo tienen de interés por las crónicas que las acompañan. 

Con la destrucción de la Biblioteca, en el siglo II, despertaron los griegos. Volvieron a las calles y a la acción, a la revolución. Ya no eran los mismos, claro. Ya no les interesaba la tierra, pues ahora ordenaban los cielos. Pero en su genio, ponían el Imperio del revés por un mero filioque  

Si mañana de mañana se cae internet, no os extrañe que por la tarde estalle la más terrible revolución. 

sábado, 15 de abril de 2017

13. Lectura y exégesis. ¿Ahora qué hago con este Marx?


Debo decir terminé mi lectura de Marx cuando cayó el Muro de Berlín, y me dije ¿ahora qué hago con este Marx? 

Porque trabajé diez años aquí en esta facultad, en estas mismas aulas. Dieciséis, diecisiete semestres leímos en un equipo de casi cuarenta muchachos toda la obra desde Los Grundisse hasta el final y cuando no encontramos ya editados yo me fui a trabajar inéditos con Sloterdijk en Berlín...

Todo eso pareció muy extraño pero lo que pasa es que me leía a Marx línea por línea, durante diez años fuimos leyendo a Marx en seminarios y yo escribiendo los cuatro tomos y por último el quinto, y ahora sale otro más...

Fue muy simple leímos a Marx directamente, los alumnos, los muchachos leían en castellano las traducciones; muchos se pusieron a estudiar el alemán en el Instituto Goethe para leer a Marx en el original, y yo tenía mi mega, e íbamos viendo palabrita por palabrita en el origen, y fue una lectura muy paciente...

...entonces usa el alemán la fuente creadora del valor y lo hace desde la nada del capital, usa la fórmula “creación de la nada” Schaffung auf nichts, y entonces yo le digo a los marxistas del Instituto Marxista en Berlín del quinto piso del Alexander Platz 1984, antes de la Perestroika, Marx usa la palabra “creación de la nada” ¿han visto ustedes?, ¡No lo habían visto! Y eso es metafísica semita.

Pero entonces en el ochenta y nueve dije ¿y qué hago con este Marx?, ahora recién lo voy a usar, mi Ética del noventa y ocho, en disputa con Apel, fue una disputa desde Marx, Apel dijo, en su texto segundo, cuando el latinoamericano en noviembre de 1989, dos semanas después de la caída del muro de Berlín me habló de Marx, Apel escribe “yo creí que era no informado o anacrónico”, y entonces se lanzó no contra Marx, lo hicimos picadillo, le demostré que no sabe usar a Marx, nunca más habló Apel de Marx porque se dio cuenta que estaba con un especialista.

Enrique Dussel
Extractos de entrevista o "Manual para hacerse Teólogo"

Nutritior et alumnus.

Nutritior: Te ruego me digas qué es lo que te parece a ti: ¿mover si ser movido no es, acaso, acción y pasión?
Alumnus: No me parece que sea otra cosa.
N: Opino que algo muy similar ocurre con amar y ser amado.
Juan Escoto Eriúgena
División de la Naturaleza

Filosofía del cuerpo, V. Máximas.

..puesto que la eternidad no puede ser definida por el tiempo ni tener relación alguna con él.
Teorema XXIII.Escolio.

En esta vida pues, hacemos ante todo esfuerzo para que el cuerpo de la infancia se cambie, en tanto que su naturaleza lo soporta y se presta a ello, en otro que sea apto para gran número de cosas y se relacione con un espíritu que sea lo más posible consciente de él mismo, de Dios y de las cosas. 
Teorema XXXIX. Escolio.

Más cada cosa tiene perfección, más obra y menos es pasiva; inversamente, más obra, más es perfecta.
Teorema XL.

El primero y el único fundamento de la virtud o de la recta conducta en la vida consiste en buscar lo útil que nos es propio.
Teorema XLI. Demostración.


Spinoza
Ética
Quinta Parte. De la potencia del entendimiento o de la Libertad Humana

Filosofía del cuerpo V. El conocimiento del sabio es su dicha.


El supremo esfuerzo del espíritu y su soberana virtud está en comprender por el tercer género de conocimiento (Ciencia Intuitiva).
Teorema XXV. 


De este tercer género de conocimiento nace la mayor satisfacción posible para el espíritu.
Teorema XXVII.
De donde resulta que ningún amor, salvo el amor intelectual, es eterno.
Teorema XXXIV. Corolario.

Por ello comprendemos... que la muerte es tanto menos perjuidicial cuanto el espíritu tiene un mayor conocimiento claro y distinto.
..
Además, como del tercer género de conocimiento nace la mayor satisfacción que sea posible, que lo que hemos demostrado que perece con el cuerpo no tenga la menor importancia respecto a lo que de él subsiste. 
Teorema XXXVIII

Por el contrario el sabio -considerado como tal-, cuya alma apenas se conmueve, pero que, en virtud de una determinada necesidad eterna, no ceja jamás de ser, sino que posee siempre la verdadera satisfacción del alma.
Teorema XLII, Escolio.

Spinoza
Etica
Quinta Parte. De la potencia del entendimiento o de la Libertad Humana

viernes, 14 de abril de 2017

Filosofía del cuerpo, V. Los sentimientos del sabio.

Un sentimiento que es una pasión deja de ser una pasión tan pronto como formamos de él una idea clara y distinta.
Teorema III.

Un sentimiento es malo o perjudicial solo en la medida que impide al espíritu poder pensar.
Teorema IX. Demostración. 


El que se comprende a sí mismo y comprende sus sentimientos, clara y distintamente, siente alegría.
Teorema XV. Demostración. 


Nadie, en efecto, tiene preocupación o ansiedad sino por aquello que ama; y las ofensas, las sospechas, las enemistades, etc., no nacen sino de las cosas de las que nadie en realidad puede ser dueño
Teorema XX. Escolio.

Spinoza
Etica
Quinta Parte. De la potencia del entendimiento o de la Libertad Humana

jueves, 30 de marzo de 2017

Filosofía del cuerpo, IV. Los otros animales y la Naturaleza.

Más aún, como el derecho de cada uno es definido por la virtud o potencia de cada uno, los hombres tienen sobre los animales un derecho mucho más grande que éstos sobre los hombres. Y no obstante, no niego que las bestias tengan conciencia; pero niego que por ello esté prohibido pensar en nuestra utilidad, servirnos de los animales a nuestro capricho y tratarlos como mejor nos convenga, puesto que no concuerdan con nostros por naturaleza, y puesto que sus sentimientos son, por naturaleza, diferentes de los sentimientos humanos. 
Teorema XXXVII. Escolio  I

En cuanto a la pretensión habitual de que la Naturaleza  es a veces incapaz, comete errores y produce cosas imperfectas, la pongo entre las fábulas.La perfección y la imperfección no son, en realidad, sino modos de pensar...Tenemos, en efecto, la costumbre de referir todos los individuos de la Naturaleza a un género único considerado como el más general: es decir, a la noción del Ser, noción que pertenece de modo absoluto a todos los individuos de la Naturaleza...
Prefacio.

Fuera de los hombres, no conocemos en la Naturaleza nada particular que nos pueda procurar placer mediante el espíritu, y con el cual podamos establecer amistad o atarnos mediante algún género de relación social. Y por consiguiente, todo cuanto existe en la Naturaleza, descontando los hombres, la norma de nuestra utilidad no pide que lo conservemos, pero nos aconseja conservarlo para diversos usos, destruirlo o adaptarlo por cuantos medios estén a nuestro alcance.
Apéndice. Capítulo XXVI


Spinoza
Etica
Cuarta Parte. De la servidumbre humana o de la fuerza de los sentimientos

Filosofía del cuerpo, IV. De la utilidad.

Es cuando cada hombre busca ante todo lo que es útil a él mismo, cuando los hombres son más útiles los unos para los otros.
Spinoza
Etica
Cuarta Parte. De la servidumbre humana o de la fuerza de los sentimientos
Teorema XXXV. Corolario II

Filosofía del cuerpo, IV. De la servidumbre humana.

Llamo servidumbre a la impotencia del hombre para gobernar y contener sus sentimientos. 
Spinoza.
Ética.
Cuarta Parte. De la servidumbre humana o de la fuerza de los sentimientos.

miércoles, 29 de marzo de 2017

Filosofía del cuerpo, III. Geometría sentimental.

Teorema I
Nuestra alma es en parte activa, pero en parte pasiva; es decir, en la medida que tiene ideas adecuadas, es activa necesariamente, así como necesariamente pasiva en la medida que tiene ideas inadecuadas.

Teorema IX
El alma (espíritu), en tanto que tiene ideas claras y distintas, y también en tanto que las tiene confusas, se esfuerza en preservar tal cual es (en su ser) durante un tiempo indefinido, y es consciente de su esfuerzo.

Escolio: Este esfuerzo, cuando se refiere al alma sola, es llamado Voluntad; pero cuando se refiera a la vez al alma y al cuerpo, es llamado Apetito. El apetito no es, pues, otra cosa que la esencia misma del hombre, y de la naturaleza de estas esencia resultan necesariamente las cosas que sirven para su conservación, y por consiguiente, es determinado a hacerlas. 
...juzgamos que una cosa es buena porque hacemos apetito hacia ella, porque la queremos y tendemos hacia ella por apetito o deseo. 

Teorema XI
De lo que aumenta o disminuye, ayuda o contraría el poder de obrar de nuestro cuerpo; la idea aumenta o disminuye, ayuda o contraría el poder de pensar de nuestra alma.

Escolio: Por Alegría entenderé, pues, en lo sucesivo, la pasión a causa de la cual el alma pasa a una perfección más grande; por Tristeza, por el contrario, la pasión en virtud de la cual pasa a una perfección menor.

Teorema XV
Toda cosa, sea cual sea, puede ser, por accidente, causa de alegría, de tristeza o de deseo.


Corolario: Por el solo hecho de haber considerado una cosa en la alegría o en la tristeza, de lo que ella no es la causa eficiente, podemos amarla o bie  odiarla. 

Teorema XXIII
Aquel que imagina lo que odia como afectado de tristeza, se alegrará; por el contrario, si le imagina afectado de alegría, se entristecerá; y uno y otro de estos sentimientos serán proporcionados a su contrario en la cosa odiada.

Teorema XXVII
Si imaginamos que una cosa semejante a nosotros y hacia la cual no hemos experimentado ningún sentimiento es afectada de algún sentimiento, somos por ello mismo afectados de un sentimiento semejante.

Teorema XXXI 
Escolio: Este esfuerzo para hacer que todos sientan como nosotros cuando amamos o odiamos es en relaidad ambición. Y vemos, como consecuancia, que cada uno tiene naturalmente el deseo de que los otros vivan según la manera propia de ser de el.

Teoriema XXXIX
El ambicioso, por su parte, nada desea tanto como la gloria, y por el contrario nada teme más que a la vergüenza. 

Teorema LI
Por ejemplo, yo llamaría intrépido al que desprecia el mal que yo tengo costumbre de temer. Por otra parte me parecerá cobarde aquel que tema un mal que ordinariamente yo desprecio. 
Spinoza.
Ética. 
Tercera Parte. Del origen de la Naturaleza y de los sentimientos.

domingo, 26 de marzo de 2017

Filosofía del cuerpo, II. Conocimiento y confusión de cuerpo y alma.

Teorema XIII
Escolio: ...Y que asimismo, para determinar en qué el Alma humana difiere de las otras y en qué lleva la ventaja a las otras, nos es necesario conocer, como ya hemos dicho, la naturaleza de su objeto, es decir, el Cuerpo humano.

... Digo no obstante en general que, más un cuerpo es apto, en relación a los otros, en ser activo o pasivo en más maneras a la vez, más su Alma es apta, en relación a las otras, para percibir más cosas a la vez;

...También podemos ver por qué no tenemos de nuestro Cuerpo sino un conocimiento enteramente confuso,

Teorema XVI
Corolario I: De donde resulta: 1.º Que el espíritu humano percibe la naturaleza de gran número de  cuerpos al mismo tiempo que la naturaleza del propio cuerpo.
Corolario II: De donde resulta: 2.º Que las ideas que tenemos sobre los cuerpos exteriores indican más bien la constitución de nuestro cuerpo que la naturaleza de los cuerpos exteriores.

Teorema XIX
El alma humana no conoce al propio cuerpo humano y no sabe que existe sino mediante las ideas de las afecciones mediante las que el cuerpo es afectado.

Teorema XXIII
El alma no se conoce a sí misma en tanto que percibe las ideas de las afecciones del cuerpo.

Teorema XXVI 
El alma humana no percibe ningún cuerpo exterior como existente en el acto sino mediante las ideas de las afecciones de su propio cuerpo.

Teorema XXXVI 
Las ideas inadecuadas y confusas resultan unas de otras con la misma necesidad que las ideas adecuadas, dicho  de otro modo, claras y distintas.

Teorema XLIV
Corolario II: Es propio de la naturaleza de la razón percibir las cosas bajo un cierto aspecto de eternidad.

Teorema XLVIII
No hay en el alma (espíritu) voluntad alguna absolutamente libre.

Demostración: El espíritu es un modo de pensar, definid y determinado y por consigueinte no puede ser causa libre de sus acciones. 

..
Queda, en fin, por indicar en qué modo el conocimiento de esta doctrina puede ser vir a la vida:

1.º Esta doctrina, además de volver el alama absolutamente tranquila, nos permite también comprender en qué consiste nuestra felicidad.
2.º Es útil esta doctrina en tanto que nos enseña cómo debemos comportarnos respecto de la fortuna.

Spinoza.
Ética. 
Segunda Parte. De la Naturaleza y del origen del Espíritu.

jueves, 23 de marzo de 2017

Filosofía del cuerpo, I. El orden y la memoria.

Sucede, en efecto, que cuando las cosas se hallan de tal modo dispuestas que, representándolas mediante los sentidos podemos imaginarlas fácilmente, y como consecuencia acordarnos de ellas con facilidad, decimos que están bien ordenadas. En caso contrario, que están mal ordenadas, que son confusas. Y como las cosas que podemos imaginar fácilmente nos son más agradables que las otras, los hombres, a causa de ello, prefieren el orden a la confusión, como si, fuera de la imaginación, el orden fuese algo en la Naturaleza. Y dicen que Dios ha creado todas las cosas con orden; y de este modo, sin darse cuenta atribuyen a Dios imaginación, también; esto cuando no pretenden que Dios, lleno de previsión en favor de la imaginación humana, ha dispuesto las cosas de tal modo que los hombres puedan imaginarlas del modo más fácil posible. A causa de ello, tal vez, resultaría inútil hacerles observar que hay una infinidad de cosas que sobrepuja  en mucho nuestra imaginación, y un gran número que la confunden a causa de nuestra debilidad. 

Spinoza, La Ética.
Demostrada según el método geométrico y dividida en cinco partes en las que se trata
I.- De Dios
II.- De la Naturaleza y del Origen del alma.
III.- De la naturaleza y del origen de los sentimientos.
IV.- De la servidumbre humana, o de la fuerza de los sentiminetos.
V.- De la potencia del entendimiento, o de la libertad humana.

[Apéndice de la Parte Primera. De Dios]

jueves, 26 de enero de 2017

El claro en el bosque: Lakoff y Heidegger

Según nuestros fines, podemos percibir las cosas del mundo como si fueran recipientes o como si no lo fueran. Podemos por ejemplo, concebir un claro del bosque como un recipiente y a nosotros mismos dentro del claro o fuera de él.

Metáforas de la vida cotidiana. 24, Verdad
G. Lakoff y M. Johnson

Desconozco si Lakoff incluyó este ejemplo en referencia directa a la metáfora de la verdad desvelada o aclarada de Heidegger; desde luego, lo parece.

El claro es una abertura de la verdad, un clarear del ser, un descubrimiento descrito como desvelamiento paradójico: desaparece el bosque en el claro y se nos aparece su ser, pues sólo en el claro vemos el bosque. El claro nos hace visible la naturaleza el bosque, la verdad del bosque oculta en la espesura. Sí, lo que vemos en el claro es lo que el bosque oculta, pero sólo accederemos a esta verdad a través de la fuerte impresión de la belleza. La experiencia estética que suspende la percpeción es la clave para acceder a la comprensión. La luz del claro nos conmueve y nos enseña, nos alumbra. Al internarnos de nuevo en el bosque, advertiremos su verdad en cada resquicio. 

Heidegger es un filósofo oscuro, cerrado, ininteligible la mayor parte del tiempo. No importa, hay que conducirse por él como a través de un bosque. Y no importa que lo escrito sea o no comprensible, ni siquiera que sea o no absurdo, tan solo importa que sea conmovedor, en algún punto. Si no te conmueve, olvídalo, no te enseñará nada.

Lakoff convierte el claro del bosque en un recipiente para nosotros. En él la metáfora es sustantiva. Nos dice: no usas la metáfora, te instalas en ella. Puedes creer que una metáfora es una simple herramienta, pero si eres martillo, solo verás clavos. Todo lo que en Heidegger es resbaladizo y espeso, en Lakoff es firme y sutil. Heidegger pinta sombras, Lakoff dibuja con línea clara. Es una cuestión de estilo. 

Yo adoro la línea clara: parece simple, lo es, carece de matiz, es accesible. La línea clara no es como el bosque, no es temible, no es exigente, apenas require esfuerzo, y por este motivo resulta frágil y peligrosa.

jueves, 19 de enero de 2017

12. El libro, entre la cita y la exégesis.

Son tres párrafos de un texto de Jacques le Goff: La civilización del Occidente Medieval que resume el destino de toda obra. (Pero el texto completo es impagable):


También en esto la Antigüedad decadente había facilitado el trabajo de los clérigos cristianos de los primeros siglos del Medioevo. Lo que la Edad Media conoció de la cultura antigua le fue legado a través del bajo Imperio, que había mordisqueado, empobrecido y disecado la literatura, el pensamiento y el arte grecorromanos de tal forma que la alta Edad Media barbariada pudo asimilarlos con facilidad.

No fue de Cicerón o de Quintiliano de quienes los clérigos de la alta Edad Media tomaron su programa científico y educativo, sino de un retórico de Cartago, Marciano Capella que, en los comienzos del siglo V, definió las siete artes liberales en su poema: Las nupcias de Mercurio y de la Filología. Tampoco fue de Plinio o de Estrabón, inferiores, de hecho, a Tolomeo, de donde sacaron su saber geográfico, sino de un mediocre compilador del siglo III-comienzo de la decadencia-, Cayo Julio Solino, que legará a la Edad Media un mundo de prodigios y de monstruos: Las maravillas de Oriente. La imaginación y el arte, a decir verdad, ganarán lo que perderá la ciencia. La zoología de Medioevo será la del Phisiologus, obra alejandrina del siglo II, traducida al latín precisamente en el siglo V, donde toda la ciencia se esfuma en poesía fabulosa y en lección moralizadora. Los animales quedan transformados en símbolos, pero la Edad Media sacará de ellos sus bestiarios, y también en este punto la sensibilidad zoológica medieval se nutrirá de la ignorancia científica. Pero lo más grave es que esos retóricos y esos compiladores transmitirán al hombre del Medioevo un saber en migajas. Vocabularios, versos mnemotécnicos, etimologías (falsas), florilegios..., el bajo Imperio transmitirá a la Edad Media un bagaje mental e intelectual apenas elemental. Es la cultura de las citas, de los trozos escogidos, de las colecciones o <<digestos>>.

¿No ocurrirá lo mismo con la parte cristiana de la cultura? La doctrina cristiana es ante todo y sobre todo la Sagrada Escritura. Y la sacra página será la base de toda la cultura medieval. Pero entre el texto y el rector se va a interponer una doble pantalla.

El texto se considera algo muy difícil y, sobre todo, tan rico y tan misterioso que es menester explicarlo a diversos niveles según el sentido que encierra. De ahí se derivan toda una serie de claves, de comentarios, de glosas tras las cuales el original se empieza a desvanecer. El Libro sucumbe bajo el peso de la exégesis. La Reforma del siglo XVI tendrá la sensación de volver a descubrirlo.


jueves, 12 de enero de 2017

Las bases ideológicas de la marginalidad.

En general, se trata de controlar o de excluir a quienes parecen representar un peligro para la "comunidad sagrada".

Esa comunidad, a pesar de los movimientos misioneros, es una cristiandad cerrada. Vive un clima de inseguridad material y mental, tiende a la simple reproducción y sospecha de todos aquellos que, consciente o incoscientemente, parecen amenazar ese frágil equilibrio. Semejante inseguridad genera un modo de pensar maniqueo que anula todos los matices, todas las medias tintas, y condena las posiciones intermedias, lo cual termina por engendrar un autoritarismo que sacraliza a las "autoridades" (auctorictates) y un sentido jerárquico que hace de toda tentativa para escapar a las situaciones fijadas por el nacimiento un pecado contra el orden querido por Dios. En caso de impridencia o accidente una parte considerable de la sociedad es empujada hacia la marginalidad: la mendicidad, la vagancia, o el crimen. Por sus estructuras económicas, sociales e ideológicas, la sociedad medieval es una gran productora de marginados.

Los marginados en el Occidente medieval 
Jacques le Goff

Dios habría podido hacer ricos a todos los hombres, pero quiso que hubiera pobres en este mundo para que los ricos tuvieran ocasión de redimir sus pecados.

Patrología Latina
Jacques-Paul Migne

lunes, 9 de enero de 2017

Sabidurías

Hay una sabiduría moral, muy práctica, no sé si primera, pero  reconocida siempre y en todo lugar, por todo el mundo y desde muy antiguo. Esta sabiduría nos viste como seres humanos desde la más tierna infancia, protegiéndonos y confirmándonos, esto es, sirviéndonos de identidad, conformándonos en muchos sentidos. De esta sabiduría hacemos uso cotidiano pues nos es útil como ninguna, y nos es tan propia y obligada que, para muchos, este vestido moral nos distingue de los animales como destino. Esta sabiduría hace de la necesidad virtud. 

Una otra sabiduría, de la que surgen la filosofía y la ciencia, distingue lo trivial de lo evidente. Esta sabiduría es un asombro, una epojé, una distancia que interponemos ante los hechos evidentes de que somos, de que existimos o de que el mundo es como es, y los interroga, los cuestiona, los pone en duda. Esta otra sabiduría no resulta práctica en modo alguno, pero otorga un enorme poder, lo que seduce nuestra ambición. Siendo esta sabiduría otra, no está claro que sea segunda a la sabiduría moral, y según algunos mitos y muchas sospechas comunes es, en realidad, consustancial al hombre,(o si conviene, a la mujer), en todo caso es el carácter de la humanidad. La sabiduría moral teme siempre a esta otra sabiduría capaz de revolucionar el universo entero a capricho.

La tercera sabiduría es la más difícil de manejar, siendo la más inmediata. Es a la vez corporal e intangible, gratuita e inaccesible, encantadora y potentísima, aunque a menudo tan menospreciada como insuficiente. Esta es la sabiduría vital, de la acción, de la decisión, del movimiento, del amor, del deseo. Es una sabiduría tan personal que presuponemos innata, tan manifiesta que otorgamos divina. En las escuelas y pedagogías de esta sabiduría estamos tan cortos que quien sea aprendiz puede ya ser considerado maestro.

sábado, 7 de enero de 2017

Amistad imposible.

Tenía treinta y tres años cuando conocí a Nietzsche, siete más que él. Este hecho apenas permitiría esperar que la amistad fuera posible -su amistad con Gersdoff y con Rohde era completamente distinta a causa de su edad-. 


La vida arrebatada de Friedrich Nietzsche 
Franz Overbeck 
(1837-1905)

[Carl von Gersdoff: 1844-1904]

[Erwin Rohde: 1845-1898]



sábado, 9 de abril de 2016

Confesiones, I. La verdad de S Agustín.

No toméis por modelo el siglo. 

Ya no buscamos ni queremos ni nos importa la verdad que San Agustín anunció, sino la relación de San Agustín con esa su verdad. Queremos la verdad de San Agustín, su sentimiento de verdad, que es su camino en el error, pues el error se nos revela más informativo que la verdad, más original, más particular y vivo, mucho más interesante y resistente al tiempo. Lo que queremos de San Agustín es, precisamente, su siglo, su circunstancia. 

domingo, 14 de febrero de 2016

11. Epiliteratura.

Si ha de haber un renacimiento literario, tendrá la forma de una enfermedad, transmitiéndose como una infección, advirtiéndose casi siempre como un mal. 



Los efectos de la Epiliteratura que viene no serán darwinistas, sino lamarkianos. El libro, si todavía se le pueda llamar así, será un órgano al servicio de la la función del literato, al que pocos querrán llamar escritor. Será, por tanto, un triunfo de la voluntad, o más bien de la intención, del deseo.